Puerros

           Parece una cebolla alargada, pero su sabor es entre la cebolla y el ajo aunque más agradable y dulce. Al igual que ellos, pertenece a la familia de las liliáceas, y al parecer, las variedades cultivables provienen de Mesopotámia, Egipto y Grecia. Las variedades silvestres también son comestibles, aunque de sabor más rústico. Fueron muy apreciados en la antigüedad, y se dice que el emperador Nerón era tan aficionado a ellos que le pusieron el sobrenombre de porrophagus (el que come puerros).

            Lo ideal es que la parte comestible, que es el falso tallo, formado por las hojas compactadas, se mantenga lo más blanco posible. Para ello, la técnica de blanqueado se consigue con el aporcado del terreno. Aquí una secuencia de cómo hacerlo.

 

            En primer lugar se hace un surco, reservando la tierra a ambos lados. En el centro se colocan los plantones de puerro en zigzag (en Extremadura sobre finales de noviembre, principios de diciembre). Conforme van creciendo se va compensando el nivel del terreno, enterrando los tallos de los puerros, dejando siempre las hojas fuera. Conforme vamos arropándolos, vamos tomando tierra de ambos lados, quedando finalmente el caballete entre los dos surcos.

 

            El puerro aguanta muy bien el frío, y necesita tener una humedad constante durante todo el tiempo de cultivo. En marzo-abril, se pueden empezar a cosechar. Para entonces, ya estaremos sembrando las legumbres, con lo que, al ser compatibles, podemos ponerlas entre ellos. En la foto las matas de ganchets que van comiéndoles terreno. He tenido que colocar las espalderas en las que se enredarán los ganchets.

 

            El resultado unos puerros de 40-50 cm. con una parte blanca de unos 15 cm. Se puede aprovechar parte del tallo verde, sin llegar a las hojas, que son más fibrosas y secas. Para lavarlos, basta con cortar en cruz a lo largo del tallo, sin terminar de separar las partes, de manera que quede como una brocha, que al chorro de agua queda completamente limpio.


            Se pueden consumir crudos, en ensalada, y cocidos en caldos, sopas, y potajes. Es un alimento muy sano, que contiene azufre y mucilagos así como minerales -selenio y manganeso-, siendo antibacteriano, antibiótico y evita las flatulencias. Favorece la circulación sanguínea y es un depurativo del organismo en general.

            Se conserva fresco en bolsa de plástico sobre una semana en el refrigerador.

El Laurel

            Era el símbolo de los ganadores en Grecia y Roma. Tanto los que se enfrentaban en los Juegos Olímpicos, como los que obtenían victorias en las guerras. También era el emblema de emperadores y escritores. La corona de laureles estaba reservada a los mejores.

            Los romanos, con su extrema superstición, pensaban que era un árbol que no podía ser alcanzado por los rayos, así que en cuanto oían tormenta, tomaban una ramita de laurel con el objeto de que no les partiera un rayo.

 

            El laurel es un arbusto que si se poda convenientemente, termina convirtiéndose en un árbol de bastante porte –hasta 10 metros-, que soporta muy bien las podas y se regenera con facilidad, y al ser de hoja perenne se utiliza a menudo en jardines y como planta ornamental.

 

            Se puede sembrar de semilla, pero lo más fácil y rápido es el acodado, y la multiplicación por los brotes que aparecen al pie del árbol. Se pueden sacar fácilmente con raíz y trasplantarlos. Le cuesta algo coger el sitio, pero una vez establecido, es difícil de erradicar. Prefiere los sitios en semisombra y no muy expuesto a los vientos. Como hay que ir cortándole los brotes que salen de abajo, al pie del árbol se termina haciendo un engrosamiento de la raíz que puede llegar a dimensiones desproporcionadas.

 

            Del laurel se utilizan las hojas, que contienen un aceite esencial y ácidos linoleico , oleico, laurico, pelargónico etc., además de minerales como manganeso, potasio, calcio, magnesio, hierro, zinc entre otros.Pero más que como remedio terapéutico, que también lo tiene, se utiliza como condimento por ser un estimulante del aparato digestivo, antiespasmódico, hepático y carminativo. Evita el flato, la acidez de estómago, la bronquitis, la tos y la faringitis.

            Se puede usar fresco o seco –para secarlo basta con arrancar una ramita y dejarla boca abajo-, añadiéndolo durante la elaboración de las comidas. Le va muy bien a las verduras, las legumbres, las carnes estofadas y hasta a los arroces y pastas. Se debe retirar la hoja después de cocinado pues permanece bastante dura. Si se utiliza en polvo es conveniente no abusar porque los alimentos la absorben con facilidad y pueden llegar a amargar.

 

            La madera de laurel es bastante blanda, blanca, resistente y muy poco anudada, por lo que se utiliza en ebanistería fina. Las hojas verdes se pueden colocar en armarios para preservar los abrigos de piel, pues parece que mantienen la humedad y evitan el acartonamiento.

Defensa ecológica del huerto y el vergel

            Un Antiecologista es un individuo que cultiva con el único fin de conseguir rentabilidad económica sin importarle nada la salubridad del producto. Es decir, sólo les importa que el producto tenga buen aspecto y se lo paguen bien. Aquí encuadramos a los agricultores a gran escala, utilizando fitosanitarios, nitratos y compuestos químicos.

Un Ultraecologista es todo lo contrario, pero si partimos de la base de que cultivamos para obtener un beneficio nutricional, si en aras del cuidado a las plantas y a la naturaleza no se obtiene, entonces tampoco nos sirve de mucho.

A mi juicio, en el término medio está la virtud. Para mi, los Ecologistas de verdad, son los que establecen un equilibrio entre la obtención de los productos hortícolas y el daño que podemos producir en la naturaleza. Es evidente que cualquier intervención humana en la naturaleza altera el equilibrio ecológico. Se trata de que esa alteración sea la menor posible, pero sin llegar a la filosofía de Fukuoka (agricultor, biólogo y filósofo japonés que en su libro “La revolución de una brizna de paja” emite la teoría de la agricultura de no intervención en la naturaleza), que yo lo encuadraría en la categoría de ultraecologista.

            Un buen ejemplo de agricultor ecológico es Mariano Bueno. En su libro “El huerto ecológico y familiar” (que debería ser el libro de cabecera de todo agricultor), nos da una clase magistral de qué debe -y sobre todo qué no debe- hacerse en el huerto familiar.

De este libro he sacado un montón de ideas, aprendizaje y experimentos que he llevado a la práctica siempre con muy buenos resultados. Para qué matar moscas a cañonazos, pudiendo eliminar una amenaza por medios caseros sin hacer daño ni al medio ambiente ni a nuestra salud. Por ejemplo pintar los troncos de los árboles con cal:

 

            Esta técnica ancestral siempre pensé que era para evitar que las hormigas subieran hasta la fruta, pero es mucho mas que eso. Muchos parásitos e insectos que viven en las hojas y yemas de los árboles, cuando se quedan desnudos de hojas, bajan hasta el pie para resguardarse de los fríos del invierno. Es el momento entonces de pintar los troncos. La cal desinfecta e impide que vuelvan a subir.

            Otro consejo es sembrar ajos alrededor de los árboles. El ajo es antibiótico, (http://faenascamperas.blogspot.es/general.phtml?title~=ajos) previniendo de virus y bacterias:

 

            El mejor insecticida es el “dedete” es decir, los dedos. Es cierto que aplastar un gusano con los dedos puede dar asquito, pero el beneficio que producimos es muy superior –evitamos la rosquilla que daña las raíces y las patatas-. Si te da cosa, puedes ponerte guantes:

 

            Las lombrices son buenas, los gusanos malos. Esa consigna hay que llevarla a rajatabla. Las lombrices oxigenan el terreno, sueltan la tierra, producen humus y no dañan las raíces ni los bulbos:

 

            Podemos combatir los pulgones con tierra batida –o polvo del camino-. Los pulgones son pegajosos, con lo que si espolvoreamos con tierra, se pegará a su cuerpo, haciendo que se desprendan con facilidad de las hojas y aborreciéndolos las hormigas. Eso si, este remedio es sólo valido si la infección es pequeña, y habrá que repetir cuantas veces sea necesario. Total, la tierra no perjudica al árbol y es baratísima.

            En vergeles no muy grandes, en enfermedades que afectan a las hojas de los árboles, es mucho más rentable eliminar las hojas afectadas manualmente que tratarlas con productos, por ejemplo la lepra en los nectarinos, teniendo la precaución de retirar las hojas y quemarlas para que no se extienda la infección.

 

            Y ahora, cuánto dinero podemos ahorrar en antipulgones, sustrato, antigusanos, fungicidas e insecticidas y sobre todo, cuántos productos evitaremos comernos con estas sencillas prácticas.

            De vez en cuando intentaré poner trucos en esta lucha contra animalitos indeseables.


Un chascarrillo

La mano verde

            De toda la vida hemos conocido a gente que tiene una mano especial para las plantas. Es lo que en ecología se llama “la mano verde”. Esoterismo o principio físico demostrable. Yo no soy muy partidario de aplicar la magia al tema de la agricultura. Pienso más bien que todo tiene una explicación lógica, pero en ocasiones da que pensar.

Sin obviar los estudios que al respecto se están realizando, y teniendo en cuenta la demostración de fuerzas que se nos escapan a la comprensión, como las líneas Hartmann, la radiestesia, los campos magnéticos, etc. (iremos viéndolos en el futuro), parece que hay gente con el don de  “la mano verde”.

 

El autor mencionado anteriormente, Mariano Bueno, en su libro cuenta una anécdota que me permito reproducir. Dice que cuando él era pequeño, sembraban unos 1000 metros de judías de enrame entre su padre, su madre su hermano y él. Cada uno se ponía en un surco, y todos tenían las mismas condiciones. La parcela era igual por todos sitios y la humedad, calor, tipo de suelo, etc. eran los mismos.  Al cabo de unos días uno de cada cuatro había empezado a brotar, el que sembraba su madre.  Al parecer ella tiene un don especial.

            De la misma manera, todos conocemos a la típica persona que se le secan hasta los cactus. ¿Por qué pasa eso? Es posible que haya alguna explicación física –la humedad de las manos, la temperatura, la electricidad estática, etc.- o se trata de un poder especial que no alcanzamos a comprender. Y tu ¿tienes mano verde?

El cañaveral

      El cañaveral era el punto de encuentro de mi infancia. Escenario de juegos inconfesables y testigo de algún que otro cigarrillo furtivo mientras elegías la mejor caña que, con suerte, podrías vender por unas pesetillas. Las cañas las usaban las mujeres para apuntalar los cordeles de la ropa tendida. Eso si no te pillaba José el gitano, que se había apropiado del cañaveral y se ponía hecho un basilisco si te pillaba “robándole” una caña.

      Luego, de vuelta a casa, a comer semillas de malva (los requesitos) e hinojo para ver si se te pasaba el aliento a tabaco.


      En mi barrio había un cañaveral junto a las vías del tren. Hoy ya ha desaparecido, al igual que muchos otros en Extremadura. Se entiende que las cañas ya no sirven para nada, y hay quien piensa que sólo albergan bichos e infecciones. Es mas bien al contrario, lo que pasa es que la gente los ha convertido en vertederos improvisados, siendo en ocasiones pasto de las llamas.


      Afortunadamente aún quedan algunos, y nosotros tenemos la suerte de tener uno cerca. La caña común, es una gramínea autóctona de la península, que seguramente provino de Europa Meridional. En la antigüedad eran conocidas sus propiedades como diurética, depurativa del riñón e hipotensora, y tenía la propiedad de facilitar la retirada de la leche en las lactantes. Hoy en día ha caído en desuso medicinalmente, y sólo se aprovechan la hojas en cestería y las cañas en construcción, como cortinas cortaviento o de sombreo.

      La caña en muchos sitios, es considerada una especie invasora por su facilidad para enraizar y desplazar a otras especies, pudiendo rebrotar tras un incendio.

 

      Sin embargo son excelentes para fijar el terreno –por eso se sembraban en los bordes de los huertos- y mantener el cauce de ríos y arroyos.

 

      Pero el uso que yo le doy en el huerto es impagable. Para las legumbres de enrame son indispensables. Es un material muy adecuado para fabricar espalderas sobre las que enredar los brazos de las judías y carillas evitando así que toquen el suelo. Aunque desgraciadamente no son muy consistentes, por lo que no sirven para verduras de más peso como tomateras o calabacineras. También se emplean para pequeñas estructuras de invernadero.


      Las cañas deben cortarse lo más secas posible, porque enraízan tan fácilmente que si se clavan verdes es posible que en lo que dura una cosecha de judías, puedan generar raíz –incluso clavándolas al revés-.

      Otra planta que durante milenios ha configurado nuestro paisaje y que hoy en día deberíamos potenciar. Son ligeras, resistentes y es un material orgánico de fácil reciclaje, tanto en compostero como para la chimenea.

Apio

      Una hierba mediterránea conocida y apreciada por egipcios, griegos y romanos con fines funerarios y como culto a los muertos. Los griegos decoraban con guirnaldas de apio las tumbas y los egipcios lo consideraban parte del ornamento de las momias. Lo asociaban a los muertos como nosotros asociamos los crisantemos.

      Fue precisamente un griego, Hipócrates en el siglo V a.C. el que descubrió con su consumo las propiedades que aún utilizamos. Es un potente diurético, rico en fibra, con un 90% de agua, y después del pepino,la hortaliza que menor valor energético tiene, por lo que es muy apreciado en las dietas de adelgazamiento. Contiene un aceite esencial –el que le da el olor característico- y otros compuestos como apiol, limoneno, psoralenos o apiina. Es bueno para los riñones, hipotensor y depurativo. Tomado en ensalada junto a la cebolla, ejercen un papel alcalinizante del organismo, eliminando toxinas por la orina, que con su consumo se hace más abundante. Es vasodilatador y antiinflamatorio, constituyendo un buen tratamiento para la gota y la artritis.

 

      Esta umbelífera se siembra en Extremadura en semillas a finales del verano, pudiendo trasladar los plantones a terreno definitivo sobre el mes de septiembre. Aunque en realidad es bastante rústica y se adapta bien si se siembra directamente al terreno, realizando un entresacado para dejar las plantas al tresbolillo. Se propaga con facilidad, y una vez que se adapta al terreno es posible que continúe reproduciéndose sólo al esparcir sus semillas en la zona que lo siembres por años. Su apariencia de perejil grande, y su olor a hierba recién cortada da un tono refrescante al huerto.

 

            Las dos variedades más conocidas son la verde y la amarilla. La que aparece en la foto es la verde, con pencas más pequeñas y crujientes y hojas más grandes. La variedad amarilla tiene las pencas más grandes y blancas. Se pueden blanquear las pencas si se aporca, pero a nivel de propiedades es indiferente.


            El empleo del apio en cocina es muy conocido. Forma parte de las sopas, caldos y  salsas, aunque unas hojitas frescas en la ensalada le proporciona un sabor excelente. Se conserva fresco con los tallos sumergidos en un vaso de agua para ir cogiendo según necesitemos, al menos una semana. También se puede congelar fresco y si lo colgamos atado boca abajo se puede desecar para añadir como condimento. La salsa de apio –unas hojas machacadas, con un poco de sal y aceite de oliva- es un buen complemento de las carnes asadas.

¿Qué fue antes la flor o la hoja?

    Siempre me pregunté porqué unos árboles generan las flores cuando aún están desnudos de hojas. Seguro que la naturaleza tiene sus motivos, pero de momento sólo podemos hacer especulaciones. Algunos piensan que es para favorecer la polinización anemófila ( http://faenascamperas.blogspot.es/1303891080/la-polinizacion/), pero no queda claro porque también hay árboles que tienen fecundación zoofila y que adelantan la flor, como por ejemplo el ciruelo.

    O los melocotoneros:

    Otros piensan que es para facilitar que los insectos vean la flor sin tapar por el follaje, pero tampoco cuadra porque árboles como el manzano, generan la flor al mismo tiempo de las hojas y también los polinizan las abejas.


    El hecho de que cada flor tenga un color, puede ser indicativo. Aunque el ciruelo tenga la flor blanca, y salga antes que las hojas, contradice el hecho de que el melocotonero o el nectarino tenga la flor rosa y también salen antes.

El peral con la flor blanca y estambres amarillos prévia a las hojas verde claro:

    O el cerezo con la flor blanca y algo mas grande, pero muy parecido al peral, sólo que con las hojas verde oscuro.

    O el membrillo con la flor rosa pálido posterior a la hoja:


    El manzano nos puede dar una pista. La flor es muy curiosa. El envés de los pétalos es rosa-rojizo, mientras que el interior es blanco. Cuando empieza a florecer ya hay brotes verdes, pero la flor está cerrada y por tanto se ve rosa-fucsia. Las flores aparecen en racimos y cuando empiezan a abrir, lo hacen unas antes que otras, con lo que en el mismo racimo aparecen flores cerradas y abiertas. Las cerradas pueden llamar la atención de los insectos, siendo utilizadas para polinizar las blancas que se encontrarán receptivas.

No se si esta será una explicación plausible, porque yo pienso que más que un color determinado para la polinización, los insectos se valen de la diferencia de frecuencia lumínica entre el verde de las hojas o el marrón de los troncos, con el blanco, amarillo, rosa, rojo e incluso azul de las flores. Algo así como la manera en que nosotros vemos destacar las estrellas en una noche oscura.

Sea como sea, la primavera ya está aquí, y para quien no sepa el orden de floración de los frutales mas corrientes aquí va la secuencia.

Flores antes que hojas: almendros, melocotoneros,albaricoques, nectarinos, ciruelos, cerezos, etc.

Flores al mismo tiempo que las hojas: manzanos, perales,higueras, etc.

Flores después de las hojas: membrillo, granado, vid, etc

 

Un chascarrillo.

La rana de San Antón trae la lluvia.

 

   Y este año nos hace muchiiisiiima falta. Este anfibio pequeño con su color verde espectacular y sus líneas negras a modo de antifaz, desde el hocico hasta las ancas pasando por el ojo y el oído, siempre se ha relacionado con el presagio de lluvia. En realidad es más bien al contrario. Salen cuando llueve con el aumento de la temperatura y la humedad en primavera a buscar pareja. Este de la foto es un macho, porque es más pequeño y tiene un saco bucal que le facilita el canto para atraer a las hembras, que son más grandes y sin saco.

    Hasta los tres años no es sexualmente activo y puede durar en libertad hasta 6-9 años. Eso si no desaparece víctima de sus depredadores (garzas, culebras, cigüeñas, estorninos, etc) lo cual es una pena porque el beneficio que proporcionan en un huerto es enorme. Comen moscas, mosquitos, hormigas, chinches, escarabajos, arañas, ciempiés, y cochinillas cuando son adultos. Los renacuajos son herbívoros y se alimentan de sustancias en descomposición. No son nada venenosos como piensa mucha gente, y el hecho de que cuando los tocas exuden un líquido pegajoso por la piel es un mecanismo de protección para que no se reseque porque moriría.

Sin duda, un bicho muy beneficioso para nuestros huertos, y no sólo por la cantidad de insectos que se cepillan, sino por el ambiente bucólico que generan sus cantos en las noches calurosas extremeñas.

Acodado y Acodado Aéreo

    El acodado es una técnica de multiplicación vegetal asexual, consistente en apoyar una rama de un árbol o arbusto en el suelo para inducir la raíz en el tallo. Está basada en la capacidad de las plantas de generar raíz en contacto con la tierra. Esto lo hacen muchas plantas de manera espontánea. Por ejemplo las matas de fresa, generan un estolón con una réplica de la planta en la punta. Ésta va engordando, y por el peso, termina tocando el terreno, enraizando y dando lugar a una nueva planta. La nueva raíz, será suficiente para alimentar a la planta, prescindiendo del tallo del estolón.
    El enraizado de los tallos no siempre es deseable, por ejemplo, cuando sembramos un árbol del vivero, que generalmente viene injertado, debemos dejar el nudo del injerto por encima del terreno, con el objeto de evitar que salga raíz del injerto, que obviaría el patrón y debilitaría a la variedad injertada.
    La técnica de acodado se lleva a cabo como indica la figura.



    Se tuerce una rama cercana al suelo y se entierra unos 20 cm. Se tutora el tallo y a esperar que genere raíz. Luego se cortará la rama, pudiendo trasplantar el nuevo árbol.
    Esta técnica genera un árbol genéticamente idéntico al patrón, conservando la variedad, pero ¿qué pasa si la rama está demasiado alta como para que no llegue al suelo?
    Pues se hace un Acodado Aéreo. El ejemplo pertenece a una higuera de Almoharín.
    He utilizado unos tiestos de plástico pequeños.


    En diciembre, nada más caer las hojas y desnudarse los tallos, se practica una incisión en la corteza del tallo, se introduce en el tiesto y luego se rellena con tierra.
    La incisión es para forzar la raíz y no debe dañar en exceso el xilema.


    Hemos escogido dos ramas en forma de V para que los tiestos se sujeten, aunque en muchos casos es casi preferible colocar unas bolsas plásticas atadas por arriba y por abajo del tallo, eso impide que se seque la tierra con facilidad, como me ha pasado a mí, que he tenido que regar los tiestitos de vez en cuando.


    A finales de marzo el acodado aéreo está empezando a brotar. Es el momento adecuado para separarlo de su madre porque supuestamente ya habrá generado raíz y podrá funcionar autónomamente.


    Rellenaremos con sustrato vegetal, para dotar de nutrientes a nuestro nuevo arbolito. Luego se introducirá en otro tiesto más grande relleno también de mantillo para que acelere lo más posible la raíz. Yo utilizo las cajas de CD, es una buena manera de reciclar ¿no?


    En sólo 6 días se puede ver cómo va creciendo la hoja y está abriendo la segunda. Algún que otro higo incipiente, que deberemos quitar para que la planta concentre todos sus esfuerzos en la raíz. Seguramente antes del verano podremos trasladarla a terreno definitivo. Mas fácil y económico, imposible.

Coliflores

    Una flor grande, blanca, entre hojas verdes, no me negarán que llama la atención. Y encima se come.
    La coliflor se conoce desde muy antiguo. Los sirios la utilizaban en medicina para calmar el dolor de cabeza y cortar las diarreas. Fueron los romanos los que comenzaron a cultivarla con fines alimentarios y a través de sus relaciones comerciales con el resto del Mediterráneo la fueron extendiendo. A Francia e Inglaterra llegó en el siglo XVI y a España en el XVIII.
    No es una verdura -aunque de verde no tiene nada- que sea muy consumida en los últimos años. Reconozco que a los niños les cuesta comerla porque -al menos a mí me pasaba- no tiene mucho sabor, y porque muchas veces se consumía en menestras o a la vinagreta.
    La planta está muy adaptada a nuestro clima, y soporta relativamente bien los fríos del invierno. Sembramos los plantones en diciembre-enero, y a principios de marzo ya están repuntando las primeras inflorescencias. En 15-20 días pueden estar más o menos así:


    La coliflor no posee clorofila. Por eso es blanca, y cuanto más blanca, más apreciada por el consumidor. Eso no quiere decir que sea más nutritiva, sino que es más agradable a la vista. Para conseguir que se mantengan blancas, algunos agricultores atan las hojas por encima para impedir que les entre la luz que provocaría manchas marrones. Yo lo que hago es cortar el nervio de las hojas por el envés, provocando que se cierre hacia adentro. No hay problema, porque antes de que se pueda secar la hoja, la coliflor estará ya para cosechar. El cultivo no difiere de las brócolis o las coles.
    La coliflor, como todas las crucíferas contiene vitamina C y flavonoides. Es buena para la circulación, diurética y rica en azufre y potasio, por lo que últimamente su consumo está relacionado con las dietas alimenticias.
    Pueden llegar a pesar unos 2 Kg. como la de la imagen.

    Deben cosecharse antes de que empiecen a abrirse los nódulos, porque se convierten en fibrosas. Su consumo se hace tras hervirlas rehogadas, como siempre con ajo y salteadas con jamón, jamon de york o panceta.
    Pero hoy, mi esposa se ha remangado y me ha obsequiado con uno de mis platos preferidos: escabeche de coliflor. Delicioso.


Un chascarrillo:

    Los antiguos asociaban los poderes curativos de las verduras, las frutas y las semillas relacionando su aspecto físico con la forma de los miembros humanos.
    La verdad es que las investigaciones modernas dan la razón en muchos casos a esta creencia popular. Por eso, como hemos comentado, pensaban que las coliflores eran buenas para el dolor de cabeza, por su parecido a un cerebro humano.
    Las nueces también lo parecen -incluso a los dos hemiferios-, y de la misma forma se recomiendan para activar la memoria.
    Las remolachas, con su aspecto rojo, nos recuerdan a la sangre, y efectivamente, su alto contenido en hierro favorece la formación de la hemoglobina.
    Los tomates parecen un corazón -si los cortas incluso parece contener aurículas y ventrículos-, y su alto contenido en licopeno y flavonoides facilitan la circulación sanguínea.
    El color de la zanahoria, ¿no recuerda la piel humana?. Y si la cortas ¿no recuerda la sección a un ojo humano? Buena para la piel y la vista.
    Las judías ¿no tienen forma de riñón? Buenas para el riñón.
    El apio, ¿los tallos no recuerdan a los huesos? Tienen un 23% de sodio, igual que los huesos.
    Los higos ¿no parecen bolsas testiculares? Favorecen la movilidad del esperma y aumentan su producción.
    Los limones y pomelos ¿no se parecen a las mamas humanas? Se ha descubierto que tienen una sustancia que inhibe el crecimiento de tumores en células mamarias.

    Estos antiguos eran listos, aunque supongo que el método de error-acierto ha sido depurado por siglos. Curioso ¿no?

   
   

Romanescu, la verdura del espacio

    Al menos eso pensé cuando la vi por primera vez. Esta verdura de la familia de las Crucíferas (Brassica), como la coliflor y la brócoli -parece que puede tratarse de un híbrido entre ambas-, y sobre la que no parecen ponerse de acuerdo los observadores en su origen. Hay quien dice que apareció por primera vez en el siglo XVI en Italia. Otros por el contrario, dicen que procede de un experimento de hibridación llevado a cabo por el  Scottish Horticultural Research Institute -Instituto de Horticultura presente en más de 150 paises desde los años 60-.
    Como quiera que sea, el producto es extraño porque representa lo que en matemáticas es un fractal -objeto formado por una estructura simple que se repite infinitamente a distintas escalas, dando como resultado una estructura semejante a la original-. Los fractales en la naturaleza no son tan raros. De hecho muchas plantas los reproducen, y a fin de cuentas, nada hay tan parecido a la estructura del átomo como la estructura del espacio y las galaxias. Aquí el ejemplo de un helecho.



    La romanescu es de muy fácil cultivo. Se pueden sembrar los plantones sobre diciembre porque tolera muy bien el frío intenso. Los cuidados que precisa son similares a las coliflores y brócolis y sus características también son parecidas. Quizá destacar el alto contenido en vitamina C y el bajo aporte calórico. También es menos flatulenta que las coliflores. Los conos en espiral unido a su color verde intenso la hacen muy apetecible a la vista -aunque si las dejas que se hagan grandes se vuelven violetas y muy fibrosas, llegando a producir unas flores color rosa intenso que las inutiliza para el consumo.

    Este es el aspecto que tenía a primeros de marzo. Como todas las de la familia, una vez que aparece la romanescu en la planta, tarda unos 15-20 dias en crecer, y como siempre, yo las prefiero pequeñas porque son mas tiernas. Cuando se dejan más tiempo los conos se van separando porque crecen los tallos que los sustentan, dando un aspecto desaliñado al conjunto. Su sabor es más suave que el de la brócoli.
    Se puede consumir cruda en ensalada, aunque para mi gusto queda demasiado rústica. Permite la congelación en crudo y se consume cocida con un poco de mayonesa o bechamel y rehogada con ajo y tropezones de jamón.


    Este es el primer año que las siembro, y no va a ser el último. Me gustan sus propiedades. Cuando las hierves, si no te pasas en la cocción, quedan con mejor consistencia que las coliflores y en cuanto al cultivo, son más resistentes a los insectos, babosas y caracoles.

La Col repollo

    Base de la alimentación durante milenios, originaria de centro Europa y la cuenca del Mediterraneo, era usada por los egipcios como planta medicinal. Los romanos la consumían frecuentemente, y era apreciada por combatir las borracheras, efecto sin duda de ser un potente diurético. En la Edad Media se usaba como remedio contra la gota, pues elimina el ácido úrico y en cataplasmas de hojas machacadas con aceite de oliva sirve para curar heridas, llagas, escoceduras, quemaduras etc. Rica en vitaminas, minerales y fibra, combate el estreñimiento el colesterol y regula la función de la glándula tiroides.


    La col repollo pertenece a la familia de las crucíferas, igual que el resto de coles (lombarda, coliflor, romanescu, de bruselas, etc.). Existen cientos de especies de col, aunque sólo las mencionadas son conocidas y todas tienen propiedades similares.
    Según las variedades pueden cultivarse durante todo el año, aunque yo sólo las cultivo en invierno. Aquí en Extremadura no obtenemos buenos resultados en verano, pues es un cultivo que demanda humedad en el terreno y el ambiente, y los veranos son muy secos. La planta aguanta muy bien las heladas, y puede crecer sin problemas con sólo 2-3 grados de temperatura. Suelo comprar los plantones en diciembre-enero, y tandan aproximadamente 90 días en estar para cosechar.

    Las prefiero pequeñas porque están más tiernas y aprovechables. La planta es bianual. Eso significa que la floración la produce al segundo año de plantada, así que si queremos recoger las semillas habrá que esperar a que florezca. Suele hacerlo a final de temporada, cuando llega el verano. Algún año especialmente seco, ha producido inflorescencias en primavera. Eso no es bueno, pues en el momento que monta en flor, las hojas se ponen durísimas.

    El cultivo, como siempre, en caballetes separados 60cm y 30-40 cm de separación cada planta. Yo aprovecho para meter a los lados del caballete, entre col y col un par de cebollas. Estas tandan más en desarrollarse, y da tiempo a eliminar la col, con lo que queda la cebolla para su total desarrollo en el mismo caballete.
    Culinariamente, la col está algo desprestigiada. En este mundo de comida rápida y precocinada no tiene cabida. Los que aún preferimos hacer la comida en casa sabemos que nunca se podrá superar el sabor de ese cocido de garbanzos con repollo, esas coles rehogadas con ajo y jamon o las famosas coles matanceras. La col cruda, rallada en ensaladas, y el revuelto de col (las hojas exteriores, mas duras, cortadas en tiras y ligeramente escaldadas, en revuelto con ajo, ajetes, huevo y jamón o gambas) o una receta que ni se de dónde la he sacado, consistente en un hervor a media col y media lombarda, y revuelto con panceta bañado con aceite refrito de ajo.

    Evidentemente con la última receta, adios a las propiedades beneficiosas de la col, pero el sabor lo merece.
    Ah, y cuidado a los propensos a generar piedra en el riñón. El ácido oxálico les estimulará su crecimiento. También deberán tener cuidado los que tengan problemas intestinales, pues comiendo mucha cantidad, se pueden producir irritaciones del intestino, y si vamos a sistir al cine, o al teatro, mucho ojo con la flatulencia que producen.

Agricultura Familiar

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